1.-FINALIDAD

Ofrecer a la juventud chilena, un programa de formación física, moral, intelectual y social, para forjarles personalidades afines con una presencia positiva y de nobles valores, en el hogar, sus centros de estudios o de su entorno habitual. Además, crear en ellos la conciencia de sus compromisos con el mundo actual, de ineludibles responsabilidades y participación en los problemas que se plantean y donde la juventud debe aportar su acción y presencia en la vida colectiva y en la sociedad que en ellos ve los constructores del presente y el porvenir.

2.-PRINCIPIOS DE LA CORPORACIÓN

Los principios que inspiran a la Corporación, son los instituidos por el fundador del Movimiento Scouts Mundial, Lord Robert Stephenson Smith Baden Powell Of Gilwell, en 1907 en Inglaterra.

  • Adhesión y práctica de la Promesa y la Ley Scout, como estilo de vida plena.
  • Independencia de toda influencia religiosa, cultivando la tolerancia en la orientación espiritual de sus miembros, facilitando el cumplimiento de sus deberes para con Dios.
  • Creencia y práctica de la Hermandad en el Escultismo Mundial.
  • Respeto y reconocimiento a nuestros valores y símbolos patrios.
  • Total independencia de ideologías políticas en su seno.
  • Adhesión y práctica de un sistema único de formación y orientación basado en el Método Scout creado por el Fundador.
  • Actitud de servicio permanente en la formación de sus miembros para lograr un ciudadano integrado positivamente en la sociedad en que está inserto.
  • Carácter voluntario de ingreso y pertenencia al Movimiento Scout.
  • Institución educativa de carácter no formal; colaboradora del Estado, el Hogar, la Escuela y la Comunidad.

NUESTROS OBJETIVOS

Los Objetivos de la Corporación son los de los Movimientos Mundiales de Scouts y Guías y los que inspiran a las respectivas Conferencias, es decir:

  • Fomento entre sus miembros de la buena ciudadanía.
  • Formación de su carácter. Hábitos de observación.
  • Obediencia y confianza en sí mismos.
  • Lealtad y consideración hacia los demás.
  • Servicios útiles para su comunidad.
  • Promoción de su desarrollo físico, mental y espiritual.

 

El método característico de educar a un muchacho, es el de admitirlo como integrante de una Hermandad Mundial deseada y no obligada, en la que guiado por Dirigentes adultos, se va auto educando en etapas progresivas, por edades, ofreciéndoles una serie de actividades desarrolladas principalmente al aire libre, colocando a su alcance mayores responsabilidades personales y colectivas, de tal modo que adquiera competencia, seguridad en sí mismo, ser digno de confianza y que tenga la virtud, tanto de cooperar como de dirigir y de proyectarse hacia la comunidad.